En cualquier momento del día puedes ver a gente comiendo en Marrakech, como ocurre en el resto del país. Comer es casi un ritual, una manera de reunirse y compartir mesa y charla con la familia, amigos o invitados. Las prisas no tienen cabida, y es habitual comer de un mismo plato con ayuda de las manos o el pan. La gastronomía marroquí es amplia y variada, nunca se llega a conocer del todo, debido a la transmisión oral de las recetas y a las diversas influencias, bereber, morisca, mediterránea, oriental, africana, etc. Los ingredientes fundamentales son las especias, como la canela, el comino, el azafrán o la menta, que consiguen crear sabores únicos. Entre los platos y productos típicos que no puedes perderte en Marrakech destacan el cuscús, el tajine, los frutos secos, las ensaladas, la Harira (sopa), el cordero, la Bissara (puré de habas), las frutas o las aceitunas. No faltarán las ocasiones para tomar su famoso té a la menta o los dulces almendrados y aromatizados con agua de azahar y canela, base de la repostería marroquí.