Hotel con mucho encanto. Un escenario para disfrute de todos los sentidos desde que atraviesas el umbral de su puerta. Habitación muy amplia y limpia, silenciosa y práctica. Un salón con diferentes estancias cuidadas al detalle, que invita a quedarse. Un olor a madera, bergamota, té blanco e iris, focos y lámparas variados que proyectan una luz tenue e indirecta aportando calidez ...flores naturales en cada rincón, telas cuidadas,tacto de terciopelo y piel, diversidad de libros y pequeñas obras de arte dispuestas con cariño, chimenea con tronco grande y llama tenue que invita a la calma y al cuidado de cuerpo y mente... alternancia de muebles auxiliares, metal , madera, vidrio, forja, colores en papel...., la experiencia de lo antiguo junto a la frescura de lo nuevo ... La sala comedor, más luminosa, con una gran cristalera al coqueto jardín y a la montaña. Bonita estancia donde comenzar el día,con un desayuno preparado por las excelentes anfitrionas, Marta y Alicia. Detalles, cuidado, cariño.... desde la disposición de la acertada vajilla hasta la presentación de la fruta fresca y el zumo natural, café con aroma y jamón, queso y aceite extremeño,panecillos y tomate rallado, un delicioso bizcocho casero, mermelada casera con hojaldritos crujientes.....Sentido del gusto cubierto y con el que se completa el resto de sentidos experimentados Agradecer desde aquí la disponibilidad de estas dos hermanas tanto para la información como para el diálogo y la compañía de una manera cercana y discreta a la vez ..Ha sido un placer añadido a todo el valle visitado que es espectacular.